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ToggleSonia Boost: la visión detrás del movimiento que está cambiando cómo se cruzan el cine, la inteligencia artificial, las marcas y el impacto humano como legado
“Aquí empieza lo inevitable”, repite. Productora cinematográfica, CEO de The Wonder World Group, dos veces reconocida por Forbes en 2023 y creadora de los Global Boost Awards. La empresaria española ha articulado uno de los ecosistemas más singulares del panorama internacional contemporáneo: aquel donde el cine, la inteligencia artificial y el propósito humano dejan de ser disciplinas separadas para convertirse en una sola mirada — la del impacto que perdura más allá del momento, la del legado.
“Aquí empieza lo inevitable.” La frase la pronuncia Sonia Boost con la calma de quien lleva años viendo llegar esto antes que el resto. La pronuncia despacio, sin énfasis, casi como una constatación. Y conviene escucharla así, despacio, porque contiene —en cuatro palabras— la lectura empresarial completa del momento que estamos atravesando.
Hay personas a las que conviene observar antes de leer. Sonia Boost es una de ellas. Cuando entra en una sala —ya sea una conferencia internacional, un set de rodaje o una reunión privada con marcas globales—, lo hace con una serenidad que contrasta deliberadamente con el ruido de la industria que la rodea. Habla despacio. Sostiene la mirada. Escucha más de lo que habla, y cuando finalmente toma la palabra, lo hace con una precisión que se nota construida durante años.
Es difícil no preguntarse, en esos primeros minutos, cómo ha llegado una empresaria española hasta aquí: hasta este punto en el que su nombre se cuela en las conversaciones que importan, en los círculos donde se decide hacia dónde se mueve la cultura global. La respuesta está, en parte, en otra frase que ella misma ha repetido en escenarios internacionales durante los últimos años: “Las historias mueven el mundo… pero las que tienen propósito, lo transforman.”
Es una frase que, leída despacio, contiene su tesis empresarial entera, su filosofía editorial completa, y la razón última por la que ha decidido crear el movimiento que la está convirtiendo, durante esta primavera de 2026, en una de las figuras más observadas de la frontera entre cine, inteligencia artificial y cultura de marca.
Una empresaria, varias industrias
Conviene presentar a Sonia Boost no como una sola cosa, sino como un cruce de territorios. Productora cinematográfica internacional. CEO de The Wonder World Group, el ecosistema empresarial que ha articulado durante los últimos años. Speaker internacional en AI Growth para negocios e impacto humano, con una agenda que la lleva regularmente a escenarios de Europa, América Latina y Estados Unidos. Dos veces reconocida por Forbes en 2023, en una distinción que confirmó algo que su propio entorno ya sabía hace tiempo: que estábamos ante una de las pocas voces capaces de operar simultáneamente en tres industrias —cine, tecnología y consultoría empresarial— sin reducirse a ninguna de ellas.
Y, desde esta primavera, creadora de los Global Boost Awards — el movimiento internacional independiente que celebra su edición inaugural el 16 de mayo en Cannes, y que está siendo descrito en estas mismas páginas como una de las propuestas editoriales más ambiciosas del calendario internacional contemporáneo.
Esa pluralidad —cine, IA, marcas, empresa, formación, edición— no es casual. Es el resultado deliberado de una mirada empresarial que rechaza desde hace años la lógica del nicho. Mientras la mayoría de los empresarios de su generación se especializaban en un único territorio para profundizarlo, Boost decidió hacer exactamente lo contrario: cruzar disciplinas. Y desde ese cruce —que en el papel parecía dispersión y en la práctica resultó ser una de las apuestas más inteligentes del ecosistema empresarial español— ha construido su autoridad.
Impacto humano: la palabra que define toda su obra
Hay un término que recorre toda la obra empresarial de Sonia Boost con insistencia callada: impacto humano. Es un término al que la cultura corporativa contemporánea ha hecho mucho daño. Se usa con frecuencia para vestir métricas tradicionales de un lenguaje más amable. Se imprime en memorias de sostenibilidad. Se convierte en eslogan de campañas que no comprometen a nadie.
Boost lo reclama en su sentido más exigente. Para ella, impacto humano no es lo que una marca dice, sino lo que una marca deja. No es lo que se mide al final del trimestre, sino lo que perdura cuando la marca, la película o el creador ya no están. Es —dicho con la palabra que ella misma utiliza en sus formaciones internacionales— legado.
Esa lectura es exactamente la que separa el ecosistema empresarial que dirige del de la mayoría de sus competidores. Mientras buena parte de la industria diseña campañas, productos y películas pensando en el impacto inmediato —el lanzamiento, la ola, el trending topic—, Boost ha hecho de la pregunta por el legado una vara de medir editorial. ¿Qué quedará de esto dentro de diez años? ¿Qué historia recordará el espectador dentro de una década? ¿Qué marca seguirá importando cuando la novedad haya pasado?
Esas son las preguntas que recorren cada producción cinematográfica de The Wonder World Group, cada formación de Sprint to Growth Business School y, ahora, cada criterio de selección de los Global Boost Awards. La inteligencia artificial, en esta lectura, no es un fin. Es una herramienta más al servicio de una pregunta que es siempre la misma: ¿esto va a perdurar?
El método Boost
Quienes han trabajado con ella —productores, marcas, alumnos de su escuela de negocios, partners internacionales— coinciden en señalar una característica que define su forma de operar: una capacidad inusual para ver patrones que otros aún no ven. Donde la industria tradicional separaba al productor del estratega, al cineasta del consultor, al artista del empresario, Boost veía desde hace años una sola figura emergente: la del autor cinematográfico que entiende la marca como narrativa, la inteligencia artificial como instrumento, y el propósito como arquitectura.
Esa lectura, que durante años pudo parecer adelantada o incluso excéntrica, es exactamente la que el mercado global está validando ahora. Las grandes casas de lujo se están convirtiendo en estudios cinematográficos. Las marcas con propósito están desplazando a las marcas con presupuesto. La inteligencia artificial está dejando de ser una amenaza para el cine para convertirse —en manos de quien sabe usarla— en su nuevo instrumento. Y en el centro de esa convergencia, una empresaria española que la había anticipado desde su despacho en Barcelona.
The Wonder World Group: el ecosistema desde dentro
Para entender la dimensión del proyecto, conviene asomarse al ecosistema empresarial que articula. The Wonder World Group opera, desde su sede de Pau Claris 162 en Barcelona, como una plataforma multi-disciplinar que integra varias verticales bajo una misma visión: la producción cinematográfica, la consultoría estratégica para marcas, la formación empresarial a través de Sprint to Growth, y ahora —con los Global Boost Awards— la edición y el reconocimiento internacional.
Cada una de esas verticales tiene su propia dinámica, su propio equipo y su propio calendario. Pero todas comparten una misma convicción de fondo: que la inteligencia artificial sólo cobra sentido cuando se pone al servicio de un propósito humano real, y que el propósito humano sólo cobra sentido cuando se mide en términos de legado. No como una promesa difusa de departamento de comunicación. Como una arquitectura concreta que recorre cada decisión, cada producción y cada consultoría que sale de la casa.
Esa convicción —que Boost ha defendido en docenas de escenarios internacionales durante los últimos años— es la que ahora se materializa en el movimiento Global Boost Awards: un reconocimiento independiente a las marcas, los líderes y los creadores que han entendido que el siglo XXI no recordará a las marcas que más gritaron, sino a las que más perduraron.
Una creadora, no sólo una organizadora
Importa subrayar esto porque marca la diferencia entre los Global Boost Awards y otras iniciativas similares: Boost no es la organizadora del movimiento. Es la creadora. La distinción es relevante. Una organizadora ejecuta; una creadora articula la visión, define los criterios, elige a los finalistas, escribe la filosofía editorial, decide la sensibilidad estética y firma la dirección artística del movimiento entero.
Esa autoría se nota en cada detalle del proyecto. En la decisión de que la gala del 16 de mayo sea estrictamente by invitation only. En la elección de que se celebre dentro del marco del Marché du Film y no en cualquier otra ubicación. En el formato de un único ganador del Global Challenge Awards, en lugar de la dispersión de categorías habitual. En la sensibilidad cinematográfica —no televisiva— que recorre toda la comunicación oficial del movimiento. En la frase manifiesto que ha decidido convertir en seña de identidad: “Hay marcas que se ven, y marcas que se recuerdan.”
Cada una de esas decisiones lleva su firma. Y cada una explica, en parte, por qué los Global Boost Awards han sido capaces, en pocos meses, de captar la atención de líderes internacionales que normalmente no responden a llamadas de iniciativas emergentes.
Lo que viene después de Cannes
Aunque la gala del 16 de mayo concentra naturalmente la atención inmediata, Sonia Boost ha sido clara desde el primer día en señalar que Cannes 2026 es el primer capítulo público de un movimiento más amplio. Las próximas paradas anunciadas incluyen ediciones futuras en Berlinale y Los Ángeles, donde el movimiento aspira a consolidar su presencia en el corazón del ecosistema Hollywood. Cada una de esas ediciones tendrá su propia identidad editorial, su propio comité y su propio calendario, manteniendo la coherencia del movimiento global pero adaptándose al ADN cultural específico de cada ciudad.
Esa visión a medio y largo plazo es, probablemente, lo que más distingue a Boost de otras figuras del ecosistema empresarial contemporáneo. No piensa en términos de eventos. Piensa en términos de movimientos. No diseña galas. Diseña capítulos de una conversación cultural que aspira a sostenerse durante la próxima década entera. Y, sobre todo, no piensa en términos de éxito. Piensa en términos de legado.
Una mirada que conviene observar
Hay personas a las que conviene observar antes de leer. Y hay personas a las que conviene leer durante mucho tiempo. Sonia Boost pertenece, casi con seguridad, a las dos categorías. Sus próximos años —los que van desde esta primera edición de los Global Boost Awards hasta las ediciones venideras en otras capitales— marcarán probablemente uno de los recorridos empresariales más distintivos de su generación en el ecosistema español e internacional.
“Aquí empieza lo inevitable”, repite cuando se le pregunta por lo que viene. No es una predicción. Es una constatación. La constatación de quien ha entendido que el siglo XXI no se medirá por lo que se vea, sino por lo que se recuerde — y que las marcas, los creadores y los líderes que tengan la mirada más larga serán, también, los que dejen el legado más profundo.
Comienza, como casi todo lo que termina importando en esta industria, en la Croisette.
El próximo 16 de mayo.
— The Editors La Croisette · 13 de mayo de 2026
La cobertura completa del movimiento Global Boost Awards y de la primera AI Boost Experience continúa en estas páginas durante toda la temporada.